San Martín (Tuc) 2 - 0 Nueva Chicago
Ovando y López, las llaves del desahogo: San Martín encontró juego y derrotó a Nueva Chicago por 2 a 0
El “Santo” recuperó juego, firmeza y protagonismo en casa con dos nombres que ya habían sido claves contra Deportivo Maipú.
A veces, los equipos encuentran respuestas donde antes sólo había preguntas. San Martín llegó a La Ciudadela con esa sensación incómoda de deuda en casa y con la necesidad urgente de volver a reconocerse. Frente a Nueva Chicago, sin embargo, el equipo de Andrés Yllana encontró mucho más que un triunfo: halló juego, confianza y dos nombres que volvieron a encender la chispa justa. Kevin López y Lautaro Ovando, que habían sido determinantes contra Deportivo Maipú, esta vez tomaron la posta y condujeron al “Santo”. Le devolvieron el vuelo que le había faltado frente al “Botellero” y firmaron los goles del 2 a 0 que desató el alivio en Bolívar y Pellegrini.
Fue una manera de sacarse de encima un peso instalado en las tribunas, en el campo y hasta en el ánimo. San Martín rompió su sequía de local y lo hizo mostrando una versión mucho más completa, segura y parecida a la que pretende Yllana. La defensa volvió a transmitir firmeza, con una estructura consolidada que casi no concedió ventajas, mientras que el medio campo recuperó ritmo, dinámica y claridad. Allí, Laureano Rodríguez y Nicolás Castro marcaron el pulso, sostenidos por la colaboración permanente de Alan Cisnero. López, en tanto, se encargó de distribuir el juego.
En ese contexto, el primer gol cayó como una consecuencia lógica de todo lo que San Martín insinuaba. Castro, lúcido para leer la jugada, metió la asistencia para Ovando, que volvió a mostrarse filoso en el área y definió para abrir un partido que el dueño de casa ya dominaba.
El delantero fue una pesadilla para la defensa del “Torito” de Mataderos. Facundo Pons, en tanto, tuvo varias situaciones pero todavía no logra amigarse con la red.
Ovando fue desequilibrante: ganó en el mano a mano, atacó los espacios y generó un sinfín de acciones que alimentaron el asedio constante del “Santo”.
Cada avance parecía escrito con la misma tinta: recuperación, pase vertical, amplitud por afuera y decisión para atacar y tratar de lastimar a un visitante que a esa altura de la tarde ya parecía estar desorientado.
Esa secuencia le permitió al conjunto de Bolívar y Pellegrini jugar más cerca del área rival, imponer condiciones y recuperar una autoridad que por momentos había quedado escondida detrás de la ansiedad y la necesidad de reencontrarse con una identidad competitiva, reconocible y valiente.
Un gol de otro partido
Y cuando el partido pedía una pincelada que lo terminara de explicar, apareció López con un golazo. Vio un espacio afuera del área, levantó la cabeza un instante, aprovechó el rebote en la defensa del rival y sacó un derechazo que se metió junto al palo derecho del arquero. Fue una definición impecable, pero también una celebración con sabor a desahogo.
El volante, que había sido determinante ingresando desde el banco en el último partido, volvió a asumir el protagonismo y dejó la sensación de que su crecimiento parece no tener techo.
San Martín, además, tuvo varias situaciones para estirar la diferencia. Con la proyecciones de Lucas Diarte y Víctor Salazar (de gran partido), que se sumaron con decisión al ataque, el equipo mostró una cara distinta a la que había dejado frente a los mendocinos.
Esta vez fue agresivo, intenso y ambicioso. No se conformó con la ventaja, fue por más y sostuvo el control casi de principio a fin. Ahora, después de haber cortado la sequía jugando en su casa y de haber recuperado señales alentadoras, el desafío será sostener este buen momento el viernes, cuando visite al homónimo sanjuanino con la intención de confirmar que el despertar no fue casualidad.
FUENTE: GONZALO CABRERA TERRAZAS (DIARIO LA GACETA).
Domingo 15 de marzo de 2026, 21:38




