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Talleres (Cba) 0 - 3 Atlético Tucumán

Talleres jugó mal, perdió por goleada y quedó eliminado de la Copa Argentina: 0-3 con Atlético Tucumán

El Matador se despidió dejando una imagen preocupante. Tuvo errores graves en defensa y le anularon mal un gol.

Talleres fue una sombra. No estuvo a la altura en ningún momento del partido y le dijo adiós a la Copa Argentina en 16avos de final. La "T" perdió por goleada, 3-0 con Atlético Tucumán, y dejó una cara preocupante.

Los jugadores dirigidos interinamente por Ezequiel Carboni, a cargo del equipo tras la salida de Tevez, la pasaron mal en Rosario. Desde el arranque, Renzo Tesuri aprovechó el primero de varios errores en el fondo de la "T" y anotó el gol que encaminó la goleada de los tucumanos.

Durante todo el primer tiempo Herrera fue figura. Tapó varios mano a mano e hizo lo que pudo ante un rival que se vio envalentonado por la poca solidez que mostró Talleres.

Así, con su arquero como principal protagonista, Talleres terminó la primera parte un tanto abajo. Para el complemento, intentó encaminar el partido. Ronaldo Martínez había empatado, pero el gol fue mal anulado por posición adelantada (en estas instancias de Copa Argentina no hay VAR). La respuesta se quedó ahí, porque Atlético pegó de vuelta.

Lautaro Godoy y Nicolás Laméndola terminaron de darle forma a la goleada, cerrando un amargo primer semestre para Talleres que tuvo un mayo para el olvido. Quedó afuera del Apertura con Belgrano, se quedó sin entrenador y ahora eliminado de la copa doméstica.

Talleres vs. Atlético Tucumán: el partido

Antes de los cinco minutos de juego hubo acción. El Matador entró dormido a la cancha y, con un pelotazo largo, el Decano descolocó a la defensa. Laméndola se escapó por la izquierda, avanzó y le dejó servida al capitán Renzo Tesuri, que definió con el arco a su merced y puso el 1-0.

Unos instantes después, Atlético volvió a tener otra chance de peligro. Recuperó la pelota en la mitad de la cancha y avanzó rápido para que Díaz defina mano a mano con Guido Herrera: el "uno" le tapó el disparo.

Ahora, desde la otra banda, Lautaro Godoy se metió al área por la izquierda, enganchó para adentro y le quedó cara a cara con Herrera. Otra vez, el arquero de la "T" se agigantó y evitó el segundo gol.

Llegando a los 20 minutos, nuevamente Atlético contó con otra situación clarísima. Godoy entró al área, se escabulló entre los rivales y asistió al "Loco" Díaz, que no estuvo fino y la mandó afuera.

La reacción de Talleres llegó recién pasando la media hora de juego. Tras un córner por la derecha, Catalán ganó en las alturas y la pelota se fue apenas ancha.

En el tramo final de la primera parte, nuevamente el Decano avisó. Laméndola encaró por la izquierda, se metió al medio y sacó un disparo fuerte que Herrera llegó a desviar estirándose.

Así las cosas, para la segunda parte Carboni metió mano en el equipo. Se retiró Mateo Cáceres e ingresó Ulises Ortegoza en su lugar.

El partido entró en una meseta y recién para los 10 minutos hubo una situación. Depietri se fue por la derecha y le envió un gran pase a Ronaldo Martínez, que picaba sobre la línea, y ponía el 1-1. Sin embargo, el tanto fue anulado por posición adelantada.

Tras esto, otra desatención defensiva en el fondo de la "T" terminó en un gol del Decano. Lautaro Godoy ganó en velocidad, quedó cara a cara con Herrera y definió son efectividad para poner el 2-0.

Talleres quedó para el cachetazo después de esto. De contra, Tesuri se escapó y habilitó a Leandro Diaz, que volvió a perder en el duelo individual con Herrera.

Con ese envión, y con un Matador desdibujado, llegó el tercer grito de los tucumanos. Díaz no pudo en otro mano a mano, pero sí le volvió a quedar la pelota y envió un buen pase para Nicolás Laméndola, que de cabeza puso el 3-0.

FUENTE: DIARIO LA VOZ DEL INTERIOR.

 

 

Atlético Tucumán aplastó a Talleres en Copa Argentina y se ilusiona con el "ADN Falcioni"

Con goles de Renzo Tesuri, Lautaro Godoy y Nicolás Laméndola, el "Decano" venció 3-0 a la "T" por Copa Argentina y ratificó las señales de crecimiento que empieza a mostrar el equipo de Julio César Falcioni.

Primer acto: Renzo Tesuri. Segundo acto: Lautaro Godoy. Tercer acto: Nicolás Laméndola. Atléticoredondeó una actuación ilusionante por los 16avos de Copa Argentina. De esas que hacía tiempo no se vivían con tanta satisfacción en el mundo “decano”. Frente a River, en el cierre del Apertura, el equipo ya había dejado una señal de su potencial. Aquella victoria ante el “Millonario” insinuó una idea que empieza a consolidarse: Julio César Falcioni, poco a poco, está imprimiendo su sello. Y esta vez volvió a demostrarlo: goleó 3-0 a Talleres de Córdoba por los 16avos de final de la Copa Argentina. Pero lo más valioso no fue sólo el resultado: Atlético dominó el partido de principio a fin. Y con una premisa que parece romper los fundamentos del fútbol moderno: usar la pelota de manera eficiente y vertiginosa.

El “Decano” no modificó su estructura (4-1-4-1) ni hubo demasiadas variantes respecto del último “11”. Apenas ingresó Luciano Vallejo en lugar de Gastón Suso, que sufrió una rotura de ligamentos sobre el cierre del torneo. Nada llamativo. Nada despampanante. Atlético, sin embargo, se vio como un equipo renovado: con hambre, intensidad y, sobre todo, con la inteligencia suficiente para ser peligroso cada vez que cruzaba mitad de cancha.

Y el gol de Tesuri lo explicó todo. A los tres minutos, Atlético ya había golpeado. Un pase de Laméndola al área, una aparición sorpresiva del mediocampista y la definición para romper el partido antes de que Talleres pudiera acomodarse. Ese arranque frenético confirmó que las semanas de trabajo no fueron casualidad: Atlético empieza a consolidar una identidad incómoda para cualquiera, la de un equipo reactivo, directo y peligroso cada vez que acelera.

Talleres, es cierto, mantuvo la pelota. La movió de un costado al otro y buscó romper líneas con el brasileño Rick o con la presencia de Ronaldo Martínez entre los centrales “decanos”. Generó varias chances sobre el final del primer tiempo, pero la firmeza de Luis Ingolotti y la falta de precisión impidieron que encontrara el empate que lo mantuviera con vida dentro de la serie. El problema, sin embargo, era que cada vez que perdía la pelota la defensa quedaba expuesta a la velocidad de los delanteros “decanos”. Y, si el resultado no fue más abultado, fue por la actuación de Guido Herrera bajo los tres palos.

A inicios del segundo tiempo, incluso, Talleres pareció cambiar su imagen. En un vendaval de 10 minutos generó varias ocasiones y parecía que el maleficio “decano” volvería a aparecer. Ronaldo Martínez, incluso, anotó el 1-1, que luego sería anulado por fuera de juego. Las tuvo, pero no logró quebrar del todo al “Decano”. Y cuando la “T” vivía su mejor momento, Godoy apareció con una corrida memorable para poner el 2-0.

Ese tanto quebró por completo a Talleres y, luego,  Laméndola terminaría de sentenciar la historia con un cabezazo tras un centro de Leandro Díaz.

Es cierto: no es una postura novedosa dentro del mundo “decano”. Otros técnicos del pasado ya habían utilizado ideas similares y habían obtenido resultados favorables. Mucho más en este tipo de torneos a eliminación directa. Pero, en el caso de Falcioni, este triunfo tiene un sentido diferente: ratifica esa levantada que viene mostrando el equipo poco a poco. Está claro: Atlético empieza a encontrar un estilo con el que se siente cómodo y, sobre todo, con el que aspira a competir.

Claro que todavía hay aspectos por corregir. Y quizás el principal tenga que ver con la contundencia. Porque si el resultado terminó 3-0 fue más por la jerarquía individual y la fragilidad defensiva de Talleres que por la eficacia ofensiva “decana”. Leandro Díaz, por ejemplo, desperdició varias situaciones claras que podrían haber transformado la goleada en una diferencia todavía más amplia. En partidos de eliminación directa, esa clase de oportunidades suelen pagarse caro.

Pero incluso con ese detalle pendiente, Atlético dejó una sensación que hacía tiempo no transmitía: la de ser un equipo convencido de lo que quiere hacer dentro de la cancha. Un conjunto que entiende sus limitaciones, pero también sus fortalezas. Y, sobre todo, uno que empieza a parecerse cada vez más a su entrenador. En un fútbol argentino donde muchas veces reina la confusión, el “Decano” encontró algo valioso: una identidad.

FUENTE: BENJAMÍN PAPATERRA (DIARIO LA GACETA).

Sábado 23 de mayo de 2026, 02:44

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Foto: Marcelo Manera (Diario La Gaceta).